Educación en Contextos de Encierro

una mirada crítica a la realidad actual y los sentidos que la debiesen constituir

Directo al grano: Esta modalidad educativa existe desde hace muchos años en nuestro país, no se considera necesario realizar un análisis histórico, solo basta decir que escuelas cárceles existían antes de dictadura (conocido es el caso de Jorge Valenzuela Toro, el chacal de Nahueltoro). Lo realmente importante es la total invisibilización en la que ha estado sumergida la Educación en Contextos de Encierro.

Desde esta perspectiva, la razón de dicha invisibilización está relacionada, en primer lugar, porque es una educación destinada a “los despreciables”, las lacras y parias sociales, aquellos que han atentado contra el bienestar social y no valen mayor atención que el olvido, el hacinamiento y el castigo que se merecen. Así, esta modalidad y cualquier problemática que ella presente para realizar su labor, carece de importancia y celeridad necesaria para mejorar las condiciones en las cuales se realiza su quehacer.

Aquí también está invisibilizada la responsabilidad que recae a la sociedad, pues como es sabido, el delincuente no nace, se hace y se hace a partir de múltiples factores relacionados con la marginalidad, pobreza y falta de educación, entre otras.

Una segunda razón, que viene de la mano con la primera, es la falta de políticas públicas que permitan la mejora de esta modalidad educativa. Si bien existen Políticas Públicas Educacionales, no están focalizadas en acciones concretas referente a lo que es trabajar en establecimientos educativos al interior de recintos penitenciarios, sino más bien están declaradas como cobertura, olvidando a este estudiante que es sujeto en derecho y necesita procesos educativos coherentes con su proceso de (re)inserción. Además, estas mismas Políticas Públicas están destinadas a educación regular; ejemplo de ello es la nula posibilidad de los docentes de evaluarse[1], la falta de abordaje de los mismos en la formación inicial docente o la escasa capacitación metodológica que mejore el quehacer educativo en los recintos privativos de libertad.

 

[1] En el año 2020, recién se habilita en la plataforma www.docentemas.cl la posibilidad, pero dado en contexto actual relacionado a la pandemia, se ha imposibilitado hasta el momento

Los niños al interior de estos centros, si bien en su mayoría presentan trayectorias educativas interrumpidas tempranamente, existe un porcentaje cada vez mayor que no han abandonado las escuelas, colegios y liceos a los que pertenecen, y el ingreso a la educación de adultos, la conocida como 2 por 1, no permite la continuación de un proceso educativo significativo, pues desaparecen asignaturas importantes relacionadas con las manualidades, artes y la vida saludable, no existiendo una oferta curricular coherente para este tipo de establecimientos.

Actualmente, la modalidad de educación de adultos permite un abordaje flexible para el desarrollo de los aprendizajes en adolescentes, jóvenes y adultos presos. Sin embargo, es insuficiente y muchas veces carente de sentido curricular y formativo, especialmente en los adolescentes que se encuentran privados de libertad en los centros dependientes de SENAME.

Otro elemento importante, es la lógica de las subvenciones. Los colegios al interior de los recintos penitenciarios se rigen la Ley de Subvenciones (DFL N°2/1998), lo que significa recibir un aporte monetario de acuerdo a matrícula y asistencia. Esto, complejiza el escenario financiero de los establecimientos educacionales al interior de los recintos penitenciarios, especialmente aquellos que se encuentran al interior de centros de SENAME, puesto que mucho de ellos no supera los 40 estudiantes mensuales lo que se traduce en faltas de recursos humanos y materiales para el adecuado funcionamiento de estos colegios.

Lo anterior dificulta el desarrollo de procesos educativos y/o intervenciones que impacten en los adolescentes a nivel, no solo curricular, sino también en el abordaje cognitivo, el cual se ve afectado por las características propias de esta población estudiantil, como falta de estimulación temprana, consumo problemático de drogas y desescolarización, entre otros. Lo que se traduce en situaciones académicas similares a las vividas en el medio libre.

En síntesis, en la actualidad tenemos una Educación en Contextos de Encierro invisibilizada, que no le importa a la sociedad, educación para despreciables, con Políticas Públicas que no la favorecen ni facilitan, inserta en un Marco Curricular incongruente, sujeta a leyes que la obstaculizan y con un escaso o nulo impacto en el desarrollo de los estudiantes.

Entonces, ¿hacia dónde debería estar focalizada esta compleja modalidad educativa?

La Educación en Contextos de Encierro debe ser vista como el pilar fundamental de la (re)habilitación, pero no entendida como una (re)habilitación para la (re)inserción social, sino para

 

habilitarlos como ciudadanos plenos, conscientes de su existencia y desarrollados cognitivamente como personas capacitadas para continuar con su desarrollo psicosocial en libertad.

Para lograr lo anterior es necesario ir más allá de la naturaleza propia de la educación y sus propósitos declarados, sino que visibilizar las innumerables creencias, valores transmitidos tácita y explícitamente por la contracultura delictual y relacionarla con las relaciones sociales y rutinas que caracterizan la experiencia escolar. Ya que como menciona Giroux (2008) las escuelas no pueden ser analizadas como instituciones separadas del contexto socioeconómico en el que están situadas, y en este caso, esta modalidad educativa no puede ser analizada separada del contexto sociocultural que la ve nacer.

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